domingo, 2 de marzo de 2008

MI ÚLTIMO TANGO

                      OÍME, CIUDAD MÍA

                                                             (Tango)

                                 I

Oíme, ciudad mía: habrá algún día nuevo,

con chispas de algún fuego que el tiempo encenderá.

Y acaso cerraremos las viejas cicatrices,

que arrastrarán las sombras que con ellas se irán.

 

¡Podremos, Buenos Aires! De tanto levantarnos,

sabremos las maneras de no doblarnos más.

Y un viento de muchachas cantando a contraviento,

vendrán a nuestro encuentro, sin llanto ni disfraz.

                           II

Todos nos pondremos

pétalos de nubes.

Manso el corazón, tendremos.

Y volveremos a encontrarnos

con nuevas ganas de crecer.

No, no estoy soñando, y si sueño..¿qué?

Abro mis ventanas y regresa todo el sol.

Salgo con las alas puestas, con el pecho abierto,

donde anida otra ilusión...

                          I Bis

¡Qué lúcida esperanza encierra la utopía,

de avizorar un cielo que crece más allá!

Y reencontrar la luna que bebe allí en el charco

el vino milagroso que riega nuestro afán.

 

Te estoy contando un cuento que acaso sea una historia,

que aún no ha transcurrido y sé que llegará.

¡Qué magia, Buenos Aires!, trepar por tus raíces.

Salvar para tu gente, su luz y su verdad.

 

                                                Música de Carmen Guzmán

                                                 Versos de Héctor Negro


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