Algunas referencias autorales:Canciones (letras) en colaboración con los compositores Atilio Stampone ,Osvaldo Avena ,Luis Stazo, Osvaldo Requena, Carmen Guzmán, Pedro B.Perez, Aquiles Roggero(padre), Raul Garello, Eugenio Inchausti, Cesar Isella, Eladia Blazquez, Daniel Binelli, Yabor , Luis Borda, Julio Lacarra, Sebastián Piana, Martín Darré, Héctor Stamponi, Osvaldo Pugliese, José Colángelo, Néstor Marconi, Pascual Mamone,etc...
Grabaciones de los intérpretes; Héctor Mauré, Mercedes Sosa, José Libertella (Orquesta), Osvaldo Pugliese (Orquesta), Miguel Caló(Orquesta)con Alberto Podestá, Miguel Montero, Osvaldo Piro (Orquesta), Roxana Falasca, José Larralde, Opus 4, Los Arroyeños, Cuarteto Zupay, EladiaBlazquez, Ruben Juarez, Cesar Isella, Chany Suarez, Ruben Rada con el conjunto de Saul Cosentino, José Angel Trelles, Julio Lacarra, Leon Gieco,Susana Rinaldi, Horacio Molina, Caracol, Raúl Lavié, Carlos Barral, Reynaldo Martín, Carlos Varela , El Berretín, Patricia Barone, Beba Pugliese y su conjunto, etc.,etc., muchas de ellas reproducidas en Japón, Francia, Alemania, España, Suiza, México, Colombia,Venezuela, Uruguay, Chile,etc.,etc.
El estaba en un Barco navegaba despacio cuando desembarcò comenzò a ser olvidado el tiempo nos devora rápidamente en esta actividad El mar, siempre el mar y sobre él, nosotros de su camarote zumbidos ebrios los quejidos y ya los màmparos crujen sin èl el fantasma ahora tripula en silencio Mario Paulucci
Soy del 53, mi compañera de banco era la prima hermana de Mario. Cuando teníamos 14, 15 años, no nos dejaban salir fàcil, entonces nos escapábamos de noche por las ventanas. De ahí que a nuestros padres no les quedò mas remedio que ponernos de chaperones a hermanos, primos y lo que podían. Mario fue el nuestro. Pasaron los años, y en esa furiosa década del 70 nos volvimos a cruzar, pero fue esporádico, casi no nos reconocimos. El era mercante, yo trabajaba en la administración del personal embarcado. Pasaron más años y perteneciendo por ese entonces al grupo de Buenos Aires poesía, estábamos en el salón de promusica, lo vi entrar con su gabardina, y el bolso de marinero..y ahí si nos reconocimos. A partir de ahi, charlamos mucho, nos cruzábamos en radios, y supo ser como el hermano que no tuve. Creo que a el le faltaba una hermana también. Mis hijas de muy pequeñas le han arrancado muchas risas sinceras, del alma, cosa difícil para el por esos días. Supimos ser buenos amigos. No se si tanto reto o que paso, pero fue encontrando otra pasión el teatro, la actuación. De la mano de Lito Cruz, ahí arrancó con un video clip de un rockero por el cual, yo (que adoro el Rock Argentino) lo cargaba, luego vinieron las películas, muchas, muy buenas (Buenos Aires Viceversa, Remake, etc), por fin comenzaba a irle algo bien, sin tener que pensar que haría mañana para sobrevivir, y otra gente linda lo rodeaba. Sus amores fueron ventanas que se habrían y cerraban a cada rato, creo que le falto permanencia y suerte para eso. Pero sus otros amores, la poesía, el tango, que supo contagiarmelo, fueron como una marca en su corazón que le daban su sello. El siempre actuó de si mismo, porque le fue imposible dejar de ser un francotirador desde la palabra. En estos últimos años la vida le hizo perder primero a su hermano. Sergio Paolucci un músico, saxòfonista, compositor, muy parecidos físicamente, pero tan distintos y celosos uno del otro y hace unos pocos años a su madre, una persona fuerte, directora de escuela, con una dulzura encantadora. Mario se hizo querer mucho por Lomas de Zamora, siempre dio alguna frase justo en el blanco de todos los que lo hemos tratado. Para mi sigue caminando y vagando con sus fantasmas misteriosos y marítimos, por los cañaverales del jardín de su casita, en esa Lomas tan egoísta con la cultura, o sea me resulta difícil decirle chau, así tan natural y como debe ser. Siento que todavìa camina por las calles, en alguna conversa con alguien por ahi...recordando a sus dos bellas hijas... o simplemente compartiendo ese otro gram amor por la Mar, que tambien llevò como estrella-marca en mi corazòn.
Gracias Hector por recordarlo. Soy alguien que no ordena, sino que ha dejado a la casualidad ordenar, y los libros de Mario, estan todos juntos en una pila, donde increiblemente el destino o mi des-òrden, puso un libro tuyo dedicado, marcado en una poesia, que habla de oficinistas que salen a la libertad por el horario, siempre me impresionò esa poesìa tuya, porque transmite una sensaciòn que siempre me calaba a las 18 horas, cuando transitaba corrientes, y muchas vidas aburridas me pasaban corriendo por los costados. Silvia Vazquez. Lomas de Zamora.
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El estaba en un Barco
navegaba despacio
cuando desembarcò comenzò a ser olvidado
el tiempo nos devora rápidamente
en esta actividad
El mar, siempre el mar
y sobre él, nosotros
de su camarote zumbidos ebrios
los quejidos y ya los màmparos
crujen sin èl
el fantasma ahora tripula en silencio
Mario Paulucci
Soy del 53, mi compañera de banco era la prima hermana de Mario. Cuando teníamos 14, 15 años, no nos dejaban salir fàcil, entonces nos escapábamos de noche por las ventanas. De ahí que a nuestros padres no les quedò mas remedio que ponernos de chaperones a hermanos, primos y lo que podían.
Mario fue el nuestro. Pasaron los años, y en esa furiosa década del 70 nos volvimos a cruzar, pero fue esporádico, casi no nos reconocimos. El era mercante, yo trabajaba en la administración del personal embarcado. Pasaron más años y perteneciendo por ese entonces al grupo de Buenos Aires poesía, estábamos en el salón de promusica, lo vi entrar con su gabardina, y el bolso de marinero..y ahí si nos reconocimos.
A partir de ahi, charlamos mucho, nos cruzábamos en radios, y supo ser como el hermano que no tuve. Creo que a el le faltaba una hermana también. Mis hijas de muy pequeñas le han arrancado muchas risas sinceras, del alma, cosa difícil para el por esos días. Supimos ser buenos amigos. No se si tanto reto o que paso, pero fue encontrando otra pasión el teatro, la actuación. De la mano de Lito Cruz, ahí arrancó con un video clip de un rockero por el cual, yo (que adoro el Rock Argentino) lo cargaba, luego vinieron las películas, muchas, muy buenas (Buenos Aires Viceversa, Remake, etc), por fin comenzaba a irle algo bien, sin tener que pensar que haría mañana para sobrevivir, y otra gente linda lo rodeaba. Sus amores fueron ventanas que se habrían y cerraban a cada rato, creo que le falto permanencia y suerte para eso. Pero sus otros amores, la poesía, el tango, que supo contagiarmelo, fueron como una marca en su corazón que le daban su sello. El siempre actuó de si mismo, porque le fue imposible dejar de ser un francotirador desde la palabra. En estos últimos años la vida le hizo perder primero a su hermano. Sergio Paolucci un músico, saxòfonista, compositor, muy parecidos físicamente, pero tan distintos y celosos uno del otro y hace unos pocos años a su madre, una persona fuerte, directora de escuela, con una dulzura encantadora.
Mario se hizo querer mucho por Lomas de Zamora, siempre dio alguna frase justo en el blanco de todos los que lo hemos tratado. Para mi sigue caminando y vagando con sus fantasmas misteriosos y marítimos, por los cañaverales del jardín de su casita, en esa Lomas tan egoísta con la cultura, o sea me resulta difícil decirle chau, así tan natural y como debe ser.
Siento que todavìa camina por las calles, en alguna conversa con alguien por ahi...recordando a sus dos bellas hijas... o simplemente compartiendo ese otro gram amor por la Mar, que tambien llevò como estrella-marca en mi corazòn.
Gracias Hector por recordarlo.
Soy alguien que no ordena, sino que ha dejado a la casualidad ordenar, y los libros de Mario, estan todos juntos en una pila, donde increiblemente el destino o mi des-òrden, puso un libro tuyo dedicado, marcado en una poesia, que habla de oficinistas que salen a la libertad por el horario, siempre me impresionò esa poesìa tuya, porque transmite una sensaciòn que siempre me calaba a las 18 horas, cuando transitaba corrientes, y muchas vidas aburridas me pasaban corriendo por los costados.
Silvia Vazquez.
Lomas de Zamora.
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